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domingo, 31 de julio de 2016

Parque natural Jandía, bellezas en la punta sur Fuerteventura

Playa de Sotavento

Lo que la naturaleza ha unido, que no lo separe el hombre. La península de Jandía era hace muchos años una isla. Un istmo de origen volcánico la unió a la isla principal formando la actual península, una de las tres principales penínsulas canarias. Ese istmo se llama istmo de la Pared y está en El Jable.
Playa de Barlovento

Antes de llegar a Morro Jable la belleza del paisaje volcánico va cobrando enteros, pero es a partir de esta localidad turística del sur de la isla de Fuerteventura, cuando la cosa se pone verdaderamente interesante. Las carreteras desaparecen y las pistas de picón son el nuevo firme a seguir para descubrir la belleza volcánica del parque natural Jandía. La hilera montañosa central, donde se encuentran las principales alturas de la isla (pico de la Zarza 812 m.), separan dos vertientes tan impresionantes como diferentes. Viéndolas por separado parecen desde luego que pertenecen a lugares distantes en el mapa del mundo pero están aquí, a merced del viento una, la del oeste, y con la apacible tranquilidad de saberse protegida otra, la del este. Son las famosas playas de Barlovento y Sotavento.
 
Por el interior volcánico del parque natural  
Aquí viven interesantes endemismos de flora y fauna asociados a la geología volcánica, el principal recurso natural de este espacio protegido.
Playa de Cofete
Faro de Jandía


Existen varias excursiones que permiten conocerlos. Destaca la bajada al faro de Jandía, y la salvaje playa de Cofete, batida por la bravura del Atlántico. Como contraposición las transparentes y tranquilas aguas de Sotavento. Un lugar excepcional en esta Reserva de la Biosfera canaria para escaparse, ahora que corren tiempos playeros.

lunes, 26 de enero de 2015

Ruta de Termesana, a pie por Timanfaya


El parque nacional de Timanfaya, en Lanzarote, es el parque con menos rutas senderistas de la red. Es un ecosistema frágil y vulnerable, como todos, pero además de condiciones extremas para recorrer a pie debido sobretodo a las características del terreno volcánico y la fuerte insolación. Una de las rutas que el parque ofrece (guiada) es la llamada ruta de Termesana, indicada como SPN2 en el mapa del parque nacional (CNIG). Es una ruta de dificultad baja para la que será preciso emplear 2-3 horas de caminar a la hora de cubrir sus 3,5 kilómetros de longitud. Un contacto directo y en primera persona con la geología volcánica de Lanzarote y en concreto, del sur del parque nacional.

Se trata de un recorrido por parte de los elementos geológicos resultantes del proceso eruptivo que tuvo lugar entre 1730 y 1736. Pero no sólo vulcanismo; en la aparente hostilidad del suelo tiene cabida también el desarrollo de vida. Líquenes incrustantes en primer término y plantas vasculares después. Los habitantes de esta zona han sabido sacar provecho del suelo volcánico y podremos comprobar en la primera parte del recorrido el uso agrícola del mismo, fundamentalmente con algunas higueras que crecen un tanto achaparradas por la fuerza del viento a pesar de estar protegidas con las tradicionales semilunas pedregosas (gerias).


La ruta bordea la montaña de Termesana y a lo largo del trazado muestra al visitante la fortaleza de los volcanes de Montaña Rajada y Caldera Rajada, entre paisajes de lapilli y lavas lisas con sus características cordadas. Nos topamos también con jameos producidos por el desplome de los techos de tubos volcánicos. También las llamadas burbujas de lava.



La segunda parte de la ruta está presidida por el perfil de otros dos volcanes: la Montaña de María Hernández y el precioso cráter de Montaña Encantada. Una ruta sencilla y bonita que nos sorprenderá por el siempre espectacular paisaje volcánico y por la presencia de vida en un territorio tan extremo como éste. Aparte de la flora mencionada, también llamará nuestra atención la presencia de fauna, fundamentalmente aves, que crían al cobijo de los tubos volcánicos.

jueves, 15 de enero de 2015

Subida al alto de Garajonay

Este lugar es el punto culminante de la apasionada historia de amor entre Gara y Jonay, una muchacha gomera y un guanche de la vecina isla de Tenerife. Su amor perseguido les llevó a huir hasta la parte más alta de la isla, a 1.500 metros de altitud, en donde sellaron su cariño eterno mediante un abrazo mortal con una afilada rama de brezo que atravesó sus pechos. Allí fallecieron abrazados los jóvenes y el lugar pasó a bautizarse en su honor como Garajonay, el punto más alto de La Gomera, y también uno de los parques nacionales más singulares del mundo. Lo que no es leyenda es sin duda la excepcional vista panorámica circular: Tenerife, que parece tocarse con la mano, El Hierro y La Palma. Cuatro islas que tienen en común la presencia de un bosque relicto de la Era terciaria: la laurisilva canaria. De ellas, el bosque más grande y mejor conservado es el que tenemos bajo nuestros pies.


Alto de Garajonay se llega desde cualquier punto de la isla; muchos son los senderos que conducen hasta el monteverde que cubre la parte alta de La Gomera, corazón del parque nacional (85% de su superficie) y de la biodiversidad de este espacio natural protegido. Casi todas estas sendas confluyen en el alto del Contadero (accesible en vehículo por la carretera dorsal), desde donde ya sólo resta un salto hasta la cima. Se tarda 25 minutos escasos a través la senda por el brezal de cumbre que conduce hasta el alto, al principio por una pista enlosada y después por el sendero, más directo. Es la ruta SPN3 del mapa parque nacional Garajonay, editado por el CNIG y Parques Nacionales. La ruta 7 en la señalización de la red senderista del parque.


Arriba reciben al visitante no sólo un conjunto arqueológico aborigen –espiritual, ceremonial y lugar de sacrificios-, sino unas panorámicas circulares impresionantes sobre las islas vecinas y la propia isla gomera. También la Fortaleza de Chipude, a la que recientemente dediqué un post. Ninguna otra isla canaria, ni ningún otro parque nacional español, están coronados en su punto más alto por ningún resto arqueológico.

La subida hasta el Alto suele estar preciosa y muy floreada. Cientos de florecillas –en gran parte endémicas- acompañan a un brezal que sorprende por su tamaño. Los brezos llegan en determinadas zonas del parque a un porte de 20 metros de altura. Algo excepcional y reflejo del gigantismo que adoptan como estrategia muchas especies de flora que alcanzan talla de árbol cuando en otros lugares de su área de distribución mundial no pasan de hierba. Otra de las singularidades de este bosque siempre verde, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1986, cinco años después de pasar a engrosar la red de parques nacionales españoles.



Desde el alto es posible ver el mar de nubes que habitualmente cubre la parte norte de la isla, sobre los valles de San Sebastián, Hermigua, Agulo y Vallehermoso. Esas nubes son las responsables de la existencia del Monteverde. En 20 minutos estaremos de nuevo abajo, en el alto del Contadero. Eje vertebral de muchos de los senderos que atraviesan la dorsal gomera. Al ser una ruta corta es perfecta para enlazar con cualquiera de ellos (Pajarito, Laguna Grande, Las Mimbreras o la Gran Circular, por ejemplo). Al final de la jornada nada mejor que alojarse en alguno de los alojamientos rurales de la asociación Isla Rural, con sede en Hermigua. La pausa perfecta para reponer fuerzas y preparar la siguiente ruta en un ambiente rural privilegiado.

lunes, 5 de enero de 2015

Por el Barranco de las Angustias



Desde la playa de Taburiente, la única salida posible (si no queremos acometer desniveles muy fuertes hasta Los Brecitos o La Cumbrecita) es recorrer el barranco de las Angustias (SPN2), el desagüe natural de la Caldera. Sólo el nombre ya asusta, pero debe hacerlo (lo de asustar, me refiero) a quienes deciden entrar a la Caldera al revés, remontando el barranco y superar los casi 550 metros de desnivel. Se atraviesa un paso de múltiples lazadas por la empinada pared del barranco conocido como El Reventón. Mejor no explicar por qué si lo hacemos de subida.




En nuestro caso el camino es en bajada pero llega a hacerse largo y las piernas se cargan después de los casi 1.000 metros de desnivel acumulado (de ahí su dureza) al combinarlo con la etapa de ayer. A cambio ofrece parajes y panorámicas fantásticas, desde una visión cara a cara del monumento natural del Roque Idafe, monolito sagrado para los benahoritas, hasta la cascada de Colores o caminar por aguas naranjas y negras a la vez, también verdes… Un recorrido fantástico que si tenéis oportunidad de realizar alguna vez, no dudéis que no os va a defraudar. Una de las rutas senderistas más completas en todos los sentidos de la red de parques nacionales y, lo dicho, una de mis favoritas. 
Monumento natural Roque Idafe

domingo, 28 de diciembre de 2014

La Caldera de Taburiente... al completo (I)



Es ésta quizá una de mis rutas en la naturaleza favoritas. Se trata de una ruta larga y sacrificada, pero impresionante. Un contacto directo con la naturaleza abrupta y salvaje de uno de mis rincones naturales preferidos: La Palma. Un recorrido perfecto para transitar por el corazón del parque nacional de la Caldera de Taburiente.
Son varias (muchas) las rutas senderistas que permiten disfrutar de la magna naturaleza de la Caldera de Taburiente, en el centro de la isla canaria de La Palma. Las hay para todos los gustos y condiciones físicas, desde miradores a los que se llega en vehículo o después de un breve paseo, hasta rutas de exigente desnivel y extrema dureza. La recompensa en todos los casos suele ser unas panorámicas de ensueño.


La ruta con la que quiero despedir el año es de dificultad alta por la distancia y la dureza pero permite conocer la caldera desde media altura -en el mirador de Los Brecitos, donde se inicia-, hasta la singular visión que se tiene del circo de montañas desde su fondo, en la playa de Taburiente y su salida natural. Está señalizada como SPN 1 en el mapa del parque nacional editado por el CNIG y Parques Nacionales. La ruta completa es en realidad la unión de dos SPN1 Y SPN2.

El camino entre Los Brecitos y la playa de Taburiente (SPN1; 1 h. 35 min) es siempre en descenso (casi 400 metros). Las vistas desde Los Brecitos ya justifican la pista de 12 kilómetros de acceso hasta el mirador: Toda la crestería desde Somada Alta hasta el Bejenado. La bajada a pie atraviesa enclaves como Los Agujeritos o el roque del Huso, siempre entre el omnipresente pinar de pino canario que tapiza los diferentes barrancos por los que se va pasando: del Ciempiés, Traves, Piedras Redondeadas, Risco Liso y finalmente Bombas de Agua. Antes de llegar al barranco de Bombas de Agua nos encontramos con el mirador de Tagasaste, desde el que se contempla por primera vez el roque Idafe. 


El pino canario (Pinus canariensis) presenta la particularidad de rebrotar con rapidez tras un incendio, aparte de poseer las acículas en grupos de tres. En la primera parte de la ruta crecen bejeques en las paredes de los barrancos.



Al llegar al fondo de la Caldera –zona de acampada-, desde donde parten otras interesantes rutas como la de Hoyo Verde y la cascada de La Desfondada, sorprende la vegetación de ribera (sauces fundamentalmente) que sustituyen en buena parte al pino. No es raro, pues aquí fluye el arroyo de Taburiente, el único curso de agua permanente de Canarias. Y ahora que estamos abajo ¿para salir de aquí? Como suele decirse, en el próximo post... el desenlace.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Montaña Guajara, el mejor mirador del Teide



La princesa guanche Guajara, subió hasta el alto por el que antaño se accedía a Las Cañadas desde el sur de Tenerife y, resignada por la muerte de su amado Tinguaro en su lucha contra las tropas castellanas, se lanzó al vacío. Quizá buscaba además una última visión del ”Padre Teide”.
 
Últimos metros de la subida
Sea como fuere, la ruta que conduce hasta ese lugar es hoy uno de los miradores naturales más impresionante sobre el Teide. Si seguimos hasta el Alto de Guajara, seguramente el mejor. Desde sus 2.718 metros (justo 1.000 menos que el Teide), la panorámica, frente a frente con el techo de España, no tiene parangón. Es una excursión de dificultad alta, en la que es preciso salvar 600 metros de desnivel desde el Centro de Visitantes de Cañada Blanca.


Cañada superior desde la bajada hacia la Degollada de Guajara


El recorrido es prácticamente llano en su primera parte siguiendo la pista de Siete Cañadas (pasamos la Cañada del Capricho y la Cañada Blanca) hasta que se empina a partir de la Cañada Mareta. Al comienzo de la Cañada del Montón de Trigo la pista se torna sendero para afrontar una fuerte subida en zig-zag hasta la Degollada de Guajara (3 h.; 2.360 m. altitud), en la cabecera del barranco del Río. Desde este collado la senda sigue subiendo por la derecha hacia el Alto de Guajara. Estamos a mitad de subida y aunque no presenta dificultad, es exigente por las continuas subidas y bajadas que la senda ha de sortear amoldándose al terreno hasta las rampas finales. Podemos además disfrutar de un espectacular mar de nubes durante la subida. Una vez en el alto, las panorámicas del Teide son de las que quitan el hipo. Para el regreso se puede volver por el mismo camino o bien bajar por la cara norte de Montaña Guajara hacia la Bocasnia y desde ese collado, de nuevo al Centro de Visitantes.


Una de las rutas panorámicas más imponentes del parque nacional.
Fotografiando un tajinaste rojo.

martes, 18 de noviembre de 2014

Islote de Lobos



Los quince minutos de navegación que separan el puerto de Corralejo del islote de Lobos, al norte de Fuerteventura, me van metiendo en harina. A bordo del barco que realiza este viaje regular varias veces al día durante todo el año, navego este brazo de mar conocido localmente como “el río” –el canal de la Bocaina- y voy dejando a la derecha el sistema dunar de Corralejo, una ondulada línea blanca de arena y fondo de volcanes con la que hasta 1994 compartía gestión dentro del mismo espacio natural protegido. Desde esa fecha el islote de Lobos y las dunas son dos parques naturales diferentes.


A medida que me acerco al muelle del islote el color de agua va cambiando su tonalidad. Tonalidades más bien, pues son varias las gamas de azul y verde que adquiere en el entorno de Lobos. Desde un azul intenso a un verde esmeralda. Esto dice mucho de la pureza del agua y la riqueza del fondo marino. Si bien el parque natural protege toda la superficie de la isla y es eminentemente terrestre, el protagonismo lo tiene una especie marina: la foja monje. Las últimas focas monje de canarias desaparecieron en los años 20 del siglo pasado. Lobos toma su nombre de la antigua presencia de este amenazado mamífero marino en el islote.


Otras especies marinas interesantes son las aves como la pardela cenicienta, el águila pescadora, la pardela chica, el paíño común, el petrel de Bulwer o la gaviota patiamarilla, entre otras. Importantes son también las aves migratorias, que encuentran en la isla –sobre todo en Las Lagunitas- un buen lugar de parada.


Tras poner pie a tierra en el muelle, la primera visita ineludible es el centro de visitantes. Después la opción más recomendable, ya sea a pie o en bicicleta, es realizar el sendero que da la vuelta a la isla, con paradas en los lugares más emblemáticos e interesantes: la playa de la Concha, la Caldera de la Montaña, el faro de Martiño –desde donde Lanzarote, a 8 km, parece tocarse con la mano-, Las Lagunitas y El Puertito. A lo largo del recorrido, que lleva poco más de 1 hora a pie y es llano (fácil), veremos los valores naturales de la isla: saladares, jable de los hornitos, tabaibales del malpaís y la biodiversidad de la vegetación halófila y hoyas salitrosas. Destacan los hornitos freatomagmáticos y 130 especies diferentes de flora con endemismos como la Siempreviva de Lobos.
El sendero está balizado como GR.131 y forma parte del Camino Natural que cruza la Fuerteventura desde Corralejo hasta Punta de Jandía.



El Puertito es el lugar idóneo donde descansar, a la espera de la hora de salida del barco de regreso, y disfrutar de los colores casi irreales del agua. Un magnífico lugar donde darse un baño y conocer algo más el fondo practicando snorkel.