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lunes, 15 de junio de 2015

Vía Verde de la Subbética, entre aves y olivos

Zuheros y el viaducto sobre el Bailón, en la vía verde

Al sur de la provincia de Córdoba emerge una parte de la cordillera Bética de suaves valles tapizados de bosque mediterráneo y vastas extensiones de olivo, coronados por escarpados paisajes calizos que forman las Sierras Subbéticas. Su sobresaliente importancia natural le ha llevado a ser declarado parque natural y geoparque. A la importancia mundial de estas sierras en el aspecto geológico y de los fósiles ya dediqué un post que podéis recordar en este enlace. Hoy quiero  detenerme en el mar de olivos que monopolizan los cultivos de la zona (98% del cultivo está dedicado al olivo), en su importancia paisajística y etnográfica en la historia de esta comarca andaluza y su importancia ornitológica como ecosistema, especialmente para las aves migratorias y sobre todo para los pequeños pájaros.
Abejaruco europeo


Una forma perfecta de conocer estos paisajes mediterráneos tapizados de olivar es sin duda siguiendo el antiguo trazado del Tren del Aceite, convertido en la Vía Verde de la Subbética. El tren funcionó hasta 1985 transportando sobre todo, aceite a granel. Es fácil ponerse rápidamente en ambiente con las primeras pedaladas, pues la compañía de los millones de olivos que envuelven la ruta es una constante.
Pasando por Doña Mencía

Hoy es posible simular al tren pedaleando o caminando por el que hasta hace no demasiado fue su trazado, gracias al perfecto acondicionamiento de esta vía verde de 65 kilómetros entre Luque y Puente Genil, atravesando además Zuheros, Doña Mencía, Cabra, Lucena y Navas del Selpillar. Cuenta con áreas de descanso, 6 estaciones, 1 apeadero, 1 túnel y 8 viaductos, puentes o pasarelas (algunos realmente impresionantes como el del Guadajoz al inicio de la ruta, el del Bailón en Zuheros o el de la Sima, en Cabra). Os recomiendo una parada con calma en la estación de Cabra, pues además de poder contemplar la antigua maquinaria ferroviaria, allí se encuentra el Centro de Interpretación del Tren del Aceite.
Estación de Cabra

Desde el punto de vista natural destaca sin duda la Reserva Natural Laguna del Salobral, la Laguna de Zóñar y el propio curso del río Genil, por lo que al trayecto del trazado respecta, si bien en el parque natural/geoparque encontramos muy cerca de la vía verde enclaves sobresalientes como la Cueva de los Murciélagos o el Cañón del Bailón, ambos junto al pueblo de Zuheros. 
Manantial Fuente del Río, en Cabra

Pero me llamó mucho la atención la cantidad de manantiales y fuentes dispersos a lo largo y ancho del parque, que es conocido como el acuífero del que bebe Córdoba. Sobre la cantidad de agua que rezuman las tripas calizas de estas montañas basta acercarse hasta el embalse de Iznájar, el mayor de Andalucía.
Los olivos ocupan el 98% de los cultivos del parque natural

Os recomiendo fervientemente recorrer la vía verde con calma, en busca de la infinidad de pájaros que revolotean entre las ramas de los olivos, realizando múltiples paradas prismático en mano en los diferentes ambientes que atraviesa la ruta. La lista de especies es muy amplia, sobre todo en época migratoria. Los olivos ofrecen sombra y protección a muchísimas pequeñas aves (currucas, jilgueros, pinzones, petirrojos, mosquiteros, verderones, verdecillos, etc.). Llamarán vuestra atención a buen seguro los alcaudones y los ruidosos abejarucos. Al igual que abubillas, urracas, collalbas, y otras aves de mayor tamaño como perdices, mochuelos, etc.
Petirrojo

En los farallones rocosos viven otras aves de mayor tamaño, las rapaces rupícolas: águila-azor perdicera, águila real, alimoche, la nutrida colonia de buitre leonado y la mayor población andaluza de halcón peregrino, entre otras especies como la chova piquirroja, el roquero solitario, roquero rojo, acentor alpino, etc.  Os recomiendo la Ruta de la Buitrera para disfrutar de este espectáculo ornitológico. La Sierras Subbéticas son además de parque natural y Geoparque, Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Y a la hora de alojarse: el hotel Villa de Priego, en Zagrilla.
El Hotel Villa de Priego, reproduce un pueblo local.

domingo, 31 de mayo de 2015

Sierra de Grazalema, mosaico botánico mediterráneo

Ruta del pinsapar de Grazalema

El parque natural Sierra de Grazalema se extiende a lo largo de 51.695 hectáreas por el extremo sur de Andalucía, con algo más de dos terceras partes de su superficie situadas en la provincia de Cádiz y el resto por tierras malagueñas. Su geología se caracteriza por calizas y dolomías de notable empaque, con las cimas más altas de Cádiz como techo (El Torreón; 1.654 m.) con formaciones geológicas propias de estas superficies como simas, grutas, cuevas, dolinas, navas, desfiladeros, etc.
Bosque mediterráneo.

En el subsuelo del parque destaca por ejemplo el complejo Hundidero-Gato, la cueva más larga de Andalucía donde reside además la mayor población de murciélagos de España, que supera los 100.000 individuos.

Pero sobre este sustrato sobresale sin duda el apartado botánico de la sierra. Las condiciones ecológicas marcadas por una continentalidad del clima, con un verano seco y caluroso pero con una alta, altísima pluviosidad el resto del año (con más de 2.300 mm. anuales es el punto donde más llueve de la península Ibérica) permiten el desarrollo de una magnífica representación de vegetación mediterránea con tupidos bosques de encinas, alcornoques, quejigos, y algarrobos, a los que acompañan otros árboles como acebuches, arces, etc. y  arbustos como el majuelo, el madroño, el lentisco, la aulaga, con interesante cortejo florístico de plantas aromáticas y especies como la amapola de Grazalema, jaras blancas, eléboros, peonías, rubias, etc.
Paisajes calizos de la Sierra del Endrinal, en Grazalema

Pero sin duda la especie más emblemática de la sierra y responsable en buena medida de su declaración como parque natural en 1984 (Reserva de la Biosfera en 1977) es la presencia del Pinsapo, una especie de abeto mediterráneo de excepcional importancia, con copa piramidal y acículas que crecen en disposición helicoidal. Este árbol llega a alcanzar los 20-25 metros de altura y una longevidad superior a los 600 años. Su principal formación boscosa se encuentra en la vertiente septentrional de la Sierra del Pinar, donde la humedad que necesita se mantiene incluso en verano. Imprescindible la ruta del Pinsapar.
Matagallo en flor


En los cursos fluviales destacan los bien conservados bosques de galería formados por olmos, sauces y álamos. Estos bosques de ribera presentan una buena cobertura de trepadoras, helechos, musgos, etc. que dan aspecto selvático a recorridos como el de la ruta del curso alto del Río Majaceite. Es un recorrido sencillo, de 5 kilómetros (2 h.) entre Benamahoma y El Bosque. Es una ruta en la que encontraremos a orillas del río construcciones ligadas al agua (recomendable la visita al Ecomuseo del Agua en Benamahoma, junto al  nacimiento del río) como batanes, piscifactoría y molinos envueltas en el hilo musical del trino de ruiseñores, oropéndolas, mirlos, lavanderas, currucas, etc.
A primera y última hora de la tarde, con suerte, podemos tener el encuentro de excepción con uno de los  habitantes del río: la nutria.
Curso alto del río Majaceite, en Benamahoma.

Al final de este recorrido se encuentra el Jardín Botánico “El Castillejo”, en la localidad de El Bosque. Una visita imprescindible para conocer más sobre la flora de este parque natural.
El Echium florece entre marzo y julio

Recorrer el parque natural Sierra de Grazalema en busca de su flora es acercarse a un paraíso botánico donde crecen más de 1.375 taxones diferentes, es decir, más del 25% de las especies de la flora española y más de la mitad de todas las que crecen en Andalucía Occidental.


Os recomiendo el hotel Villa de Grazalema, que además está muy bien situado para las rutas mencionadas.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Senda ecológica del bosque de Valsaín

 
Pino silvestre
A los pies del Peñalara, dentro del parque nacional Sierra de Guadarrama, se encuentra el Centro Nacional de Educación Ambiental CENEAM. En el entorno inmediato de este edificio de referencia para la educación ambiental en la red de Parques Nacionales Españoles se encuentran algunas sendas de gran interés, como la llamada Paisajes de Guerra, la Senda Ecológica del Bosque de Valsaín o el camino histórico que lleva hasta el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso.
 
Pico Peñalara en su vertiente segoviana
La Senda Ecológica es una ruta circular autoguiada que de forma amena recorre diferentes tipos de vegetación presente en el monte de Valsaín, en la vertiente segoviana de la sierra de Guadarrama. La senda se extiende a lo largo de apenas 2 kilómetros (1 hora) y comienza en el robledal de roble melojo para adentrarse enseguida en el pinar, la formación arbórea más representativa de los montes de Valsaín y del parque nacional.



La senda muestra también oficios serranos (oficios históricos en estas sierras son el de gabarreros, carboneros, hacheros, guardas, carreteros, etc.), el ecosistema forestal ligado al agua del arroyo Peñalara, y otra vegetación característica como la arbustiva en la que abunda la orla espinosa (como zarzas, espinos, endrinos y rosales silvestres), así como un rodal de jaras estepas. Un paseo corto y entretenido para disfrutar en familia.

domingo, 3 de mayo de 2015

La Pedriza desde el mirador de Quebrantaherraduras

La Pedriza anterior desde el Collado de Quebrantaherraduras

La Pedriza del Manzanares es uno de los puntos fuertes del parque nacional Sierra de Guadarrama. Ya lo era antes de que la sierra fuera incluida dentro de la preciada lista de 15 afortunados si de la máxima figura de protección nacional hablamos, cuando formaba parte (y sigue haciéndolo) de la Reserva de la Biosfera de la Cuenca Alta del Manzanares (Madrid), y sin duda sigue cautivando con fuerza a todo a quien se acerca a disfrutar de su pétreo paisaje de bloques graníticos formados hace 300 millones de años. Entre los muchos lugares desde donde se puede observar, destaca sin duda el collado del que hoy me ocupo.

El collado de Quebrantaherraduras, para quienes ya conocían el parque era una referencia en las visitas a La Pedriza y seguro que buena parte de los nuevos visitantes sucumben y siguen sucumbiendo, como hemos sucumbido otros antes, a los encantos graníticos de La Pedriza del Manzanares. No en vano esta Reserva de la Biosfera posee uno de los paisajes más sugerentes de la península Ibérica.
Cuerda Larga desde el mirador

El acceso en vehículo se realiza por la estrecha carretera que comunica Manzanares de la Sierra con Canto Cochino y sus tres aparcamientos. En fin de semana y en verano la afluencia de visitantes es máxima, por lo que se ha de madrugar mucho si se quiere tener la certeza de poder acceder con coche hasta Canto Cochino antes de que el cupo regido por la capacidad de carga se agote (mejor opción es el bus del parque). Yo invito a hacerlo caminando, como más me gusta. Desde la propia barrera de acceso de la Camorza, en las inmediaciones del Centro de Interpretación del parque regional, arranca la senda de Quebrantaherraduras, un serpenteante camino de poco más de 3 kilómetros y dificultad media que conduce a Canto Cochino (2 h.). A mitad de camino se llega a la parte más alta del recorrido, marcada por el collado de Quebrantaherraduras.
Senda de Quebrantaherraduras


Llegar hasta el collado es abrir la puerta de La Pedriza, penetrar en el espacio protegido más antiguo de la Comunidad de Madrid. Hacerlo este mes permite además hacerlo envuelto en la fragancia de las diferentes especies de plantas aromáticas que dominan el paisaje vegetal del recorrido.


Por la parte izquierda de la carretera una senda bien indicada accede hasta el mirador de Quebrantaherraduras, el lugar en el que hoy quiero detenerme. La panorámica de 180º sobre la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, donde se elevan algunas de las cumbres que forman parte del parque nacional. La vista es generosa sobre la famosa Cuerda Larga y las dos Pedrizas. Desde Cabeza de Hierro Menor (2.374 m.; a la izquierda) hasta la Garganta de la Camorza (dcha.), que marca el límite oriental a los ojos entre los grandes bloques de granito y la línea de pinar. Entre ambos puntos se puede disfrutar de una gran panorámica de Cabeza de Hierro Mayor (2.380 m.), el circo de la Pedriza Posterior al fondo y la Pedriza Anterior –con la silueta inconfundible del Yelmo- en primer término a la derecha. La montaña madrileña en estado puro.

jueves, 23 de abril de 2015

Experiencias en la naturaleza de la Garrotxa

Volcán Croscat

Continuando con este particular peregrinaje que me llevará en los próximos  meses a algunos de los espacios naturales españoles más sobresalientes para vivir y compartir diferentes experiencias en la naturaleza, me detengo hoy en La Garrotxa (Girona). La Garrotxa es un parque natural sorprendente, único en la península Ibérica por su carácter volcánico. Extintos volcanes peninsulares hay más repartidos a lo largo y ancho de la piel de toro, como por ejemplo los localizados en el manchego Campo de Calatrava (Ciudad Real), pero La Garrotxa presume de ser el mayor campo volcánico de la Península Ibérica, con 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava. También el mejor conservado. Volcanes como los de Santa Margarida, del Cairat, del Croscat o Montsacopa, por citar sólo algunos de ellos, o la interesante flora que hoy cubre buena parte de este territorio volcánico –con la magia del bosque de hayas de la fageda d’en Jordà como uno de sus máximos exponentes-, o coladas de magma como la del volcán Croscat, etc. están presentes en esta singular área protegida.
Ruta senderista por el campo volcánico.

Estratos de lapilli en Les Grederes del Croscat.

Sobre los valores naturales del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa podéis encontrar más información en este enlace al post que le dediqué hace unos meses. Hoy he preferido comentaros las mejores experiencias para conocerlos, y un espacio natural de tal envergadura merece desde luego conocerse y disfrutarse  a través de experiencias de similar talla. Las propuestas van desde el vuelo en globo (vuelos adaptados) hasta las rutas nocturnas en busca de fauna, pasando por rutas guiadas en bicicleta por la Vía Verde del Carrilet (también con bicicletas adaptadas), los paseos por la vía Annia (la vía romana mejor conservada de la península Ibérica) o el camino Real Olot-Vic. Y desde la observación de aves y mariposas, hasta actividades que pueden realizarse con la filosofía slow travel o de forma más “movidita”, como el trail running pero guiado, para conocer el patrimonio local. Sin olvidar las actividades para conocer e interpretar el rico patrimonio cultural, etc. Como veis, propuestas para todos los gustos y necesidades. También adaptadas para todos los visitantes.


Lo interesante de todas ellas es que pueden ser también experiencias paquetizadas con alojamientos, restaurantes, etc. que facilitan enormemente la contratación de la actividad elegida y, lo más importante: que cuentan con la garantía de contribuir a la sostenibilidad turística. De hecho por ello forman parte de Soy Ecoturista, con una marca de calidad común que es el compromiso sostenible de las empresas y alojamientos que las llevan a cabo y que les ha permitido formar parte del club de producto de Ecoturismo en España. ¿Cómo? cumpliendo algunos requisitos y compromisos para desarrollar su actividad dentro de los parámetros de la sostenibilidad, contribuyendo además a la conservación del espacio natural y al desarrollo local. Son empresas reconocidas como colaboradoras del espacio protegido donde desarrollan sus actividades y han sido formadas específicamente para ello.
Ermita de Santa Maragarida, en el fondo del cráter del volcán homónimo.

A través de ellas, estamos seguros de contribuir como visitantes a un ecoturismo de verdad, ya que si están ahí, es porque cumplen avales de calidad y compromiso como poseer la Carta Europea de Turismo Sostenible o estar adheridos al producto Geoparques o al producto Reserva de la Biosfera (pueden ser complementarios).


Ser miembro de Soy Ecoturista es posible también firmando un acuerdo de colaboración con una entidad de conservación y diseñando proyectos de ecoturismo solidario donde además de conocer la zona, alojarse, comer, hacer actividades, etc. con empresas que colaboran con la entidad, se puede conocer de primera mano el citado proyecto. Es el caso de la Fundación Global Nature en Monfragüe (ver post anterior), la Fundación Quebrantahuesos en Picos de Europa y la Fundación Aquila en Cabañeros, Oropesa, La Jara y el Valle del Tiétar. Pero sobre estos proyectos de conservación os contaré más a su debido tiempo…

lunes, 13 de abril de 2015

Entre cabras montesas en las Muelas de Xert


Xert, un pequeño y tranquilo pueblo castellonense, vecino del monumental Sant Mateu, se encuentra en las estribaciones orientales de las montañas del Maestrazgo. Pero Xert (Chert) tiene sus propias montañas, es cierto que sin las cotas de altura del Maestrazgo, pero con el encanto de un paisaje diferente y el fácil acceso a observaciones de fauna de gran relevancia. Por aquí vuelan un buen número de rapaces e infinidad de paseriformes pero sobre todo Las Muelas de Xert cuentan con una interesante población de cabra montés (Capra pyrenaica subsp. hispanica). Y allí pasé una agradable jornada campera de la mano de Avistanatura observando varios ejemplares de cabra de bello porte entre paisajes relajantes, mediterráneos a más no poder, y sumidos en la tranquilidad más absoluta, tan preciada por quienes nos gusta de observar la naturaleza sin agobios ni masificaciones.




Xert cuenta con sus propias montañas, como digo sin gran altitud pero si con una gran identidad. Se trata de Las Muelas de Xert. Las muelas (molas) forman una hilera de cuatro montañas de cima plana que se extienden a lo largo de 3,2 kilómetros y están escoltadas por los relieves de la sierra del Turmell. Son la Mola Gran, la Moleta Redona, la Mola Llarga y la Mola Murada.

Una muela, geológicamente hablando, es un sinclinal colgado cortado por un conjunto de fallas. Este relieve invertido está formado por una serie de materiales duros (calizas) y blandos (margas y/o arcillas) que se alternan en diferentes capas horizontales y que la erosión modela hasta conferir el característico aspecto de tarta o montaña de cima plana. Los laterales superiores y la cima de la tarta son en realidad calizas.

La cima de la muela grande, de fácil acceso, es un privilegiado mirador sobre las vecinas montañas de Els Ports (Tarragona) y el horizonte llano dominado por naranjos que se extiende hacia el mar Mediterráneo.


Y allí pasamos horas, buscando y fotografiando cabras entre las paredes cimeras de las muelas donde tanto gusta a los bóvidos de guarecerse del viento, y del sol cuando el calor aprieta, y descansar entre peñascos calizos. Uno de sus lugares favoritos son los bloques de piedra que se desparraman de la cima precedentes de la antigua cantera de la Mola Gran y que forma una especie de morrena por la que estos ágiles mamíferos se desplazan con gran naturalidad.


Con las hembras y los jóvenes a ojo no es tan sencillo, pero cuando se observa el primer gran macho se aprecia rápidamente la diferente forma curva de los cuernos respecto a la otra subespecie de este endemismo ibérico (Capra pyrenaica subsp. victoriae). Aquí reside la cabra hispánica, la misma que se distribuye por las sierras mediterráneas litorales de la península y cuya mayor población mundial se encuentra en Sierra Nevada. Lamentablemente nada queda de las otras dos subespecies de cabra montés: la cabra lusitánica extinta a finales del siglo XIX, y el bucardo, que era la subespecie nominal, habitante del Pirineo, y cuyo último ejemplar, Laña, murió el día de Reyes en la faja de Pelay del valle de Ordesa hace 13 años.

Afortunadamente la cabra hispánica posee una saludable población distribuida en diferentes núcleos. Uno de ellos se encuentra en estas montañas.



Y así, prismático en mano, transcurrió una jornada memorable que dio para mucho, en la que tuvimos tiempo de acercarnos también a la interesante  microrreserva de flora de la Torresseta del Turmell y que contó con el magnífico broche final de un gato montés. 

lunes, 6 de abril de 2015

Experiencias en el parque nacional Monfragüe

Salto del Gitano desde el Castillo de Monfragüe

El parque nacional de Monfragüe (Cáceres) es una de las mejores representaciones de bosque y matorral mediterráneo de la península Ibérica. Asociados a este ecosistema, una serie de hábitats suponen el hogar perfecto para una larga lista de animales. En el aspecto faunístico, las aves destacan sobremanera, hasta el punto de convertir a este espacio natural extremeño en referencia internacional para birdwatching. Pocos lugares en el Viejo Continente superan la importancia de Monfragüe para el grupo de las rapaces y otras aves, con la mayor colonia de buitre negro del mundo y la presencia de rapaces tan sobresalientes como el águila imperial ibérica, el búho real, el elanio azul, el alimoche, el águila real, la culebrera europea, el águila perdicera, y una nutrida población de buitre leonado.
Monfragüe alberga la mayor población de buitre negro del mundo

Monfragüe es uno de los spots de birwatching de importancia internacional

Monfragüe es un parque de fácil acceso cuya orografía está marcada por la presencia del Tajo y del Tiétar. Resulta sencillo llegar hasta los principales miradores acondicionados: La Báscula, La Higuerilla, La Tajadilla, La Portilla del Tiétar,  etc. o, el más célebre de todos, el Salto del Gitano, son enclaves de obligada visita. Uno puede pasarse horas ensimismado frente a la pared rocosa del roquedo escudriñando, prismático en mano, cada rincón y cada repisa rocosa en busca de los buitres, tratando de encontrar al halcón peregrino o al búho real... Sabiéndose privilegiado por estar disfrutando de una experiencia inolvidable. O mejor aún, puede convertir esa experiencia en única haciéndola en compañía de las empresas locales que harán no sólo mucho más enriquecedora la visita, sino que permiten un verdadero compromiso ecoturístico contribuyendo al desarrollo local. Son las experiencias que propone Soy Ecoturista y sus miembros asociados. Aquí os dejo más información sobre ellas, que van desde cursos de observación e identificación o fotografía de aves hasta experiencias para disfrutar en familia y enfocadas tanto para principiantes como para aquellos que están más duchos en materia ornitológica.
Mirador del Salto del Gitano
La Fundación Global Nature trabaja en la recuperación de dehesas en Monfragüe

A Monfragüe se viene sobre todo a ver aves (méritos contrastados tiene como digo para que así sea), pero éstas se pueden conocer también a través de sus cantos o, dejando de lado por un momento este pedacito del cielo cacereño, fijando la vista en el suelo podemos descubrir la interesante presencia de anfibios, o conocer de primera mano la excelente gastronomía local. De igual forma, conocer también la avifauna acuática presente en los alrededores del parque donde se localizan humedales como el embalse de Talaván, el embalse del Tozo, etc., o conocer los proyectos de conservación de la Fundación Global Nature en la zona. También esto es posible con las experiencias mencionadas. Vivencias que se disfrutan no sólo desde el momento en el que se coge el prismático o la cámara de fotos, sino antes de llegar, desde el preciso instante en el que se elige el alojamiento.
Águila Imperial Ibérica y buitres leonados en el roquedo de la Portilla del Tiétar.
Con la primavera llegan también los alimoches para criar en el parque

Os animo desde estas líneas a sacar el máximo provecho de la visita a un parque nacional sin parangón como es Monfragüe y volver a casa habiendo vivido una experiencia única en lo natural y en lo personal, contribuyendo al desarrollo local. Siendo un buen ecoturista, en definitiva.
El Tajo y Cerro Gimio

En los próximos meses iré trayendo al blog algunas experiencias con similar filosofía ecoturística en otros espacios naturales.